Nuestro día
La agenda visual de toda la jornada: tarjetas ilustradas, un sol que avanza y cambios anunciados sin sorpresas.
Acerca de esta herramienta
Nuestro día convierte el horario en algo que los niños pueden ver y tocar: una tira de tarjetas ilustradas —la llegada, el círculo de la mañana, el refrigerio, el recreo— y un sol que una persona mueve de tarjeta en tarjeta. Saber qué sigue calma; para los niños con ansiedad o autistas, esa predictibilidad vale oro. Por eso el sol nunca corre solo con el reloj: lo avanza la maestra o el encargado del día, y cuando algo cambia, una tarjeta amable lo anuncia con tiempo, sin sustos.
Armar el día es gratis y lo será siempre: todas las tarjetas, el sol, los cambios y el modo de pantalla para proyectar toda la jornada. Con Premium se suman las cosas que ahorran tiempo: horas en cada tarjeta con reloj de manecillas y digital, la voz que anuncia cada actividad («La comida, a las doce y media»), planes guardados de lunes a viernes y la versión para imprimir. Si solo necesitas la rutina visual, la versión gratuita está completa.
Cómo usarla en clase
- Toca las tarjetas de la izquierda para armar el día de hoy; puedes repetir las que ocurren varias veces, como el recreo.
- Pulsa «Empezar el día» y proyecta la tira: el sol se queda en la actividad actual.
- Cuando termine una actividad, tú o el encargado del día tocan el sol para pasar a la siguiente.
- ¿Cambió el plan? Toca la tarjeta y elige cambiarla, quitarla o agregar otra; la actividad anterior queda visible en pequeño: «antes: la educación física».
Ideas para el aula
- Nombra cada semana a un «encargado del sol»: mover el sol es una comisión rotativa que refuerza la secuencia del día y el sentido de responsabilidad.
- Convierte la tarjeta de cambio en un ritual: reúne al grupo, muestren juntos qué cambió y qué sigue igual. Para quien se angustia con las sorpresas, verlo con anticipación lo cambia todo.
- Con Premium, imprime la tira del día y pégala en la banca de quien la necesite cerca: una mini agenda personal idéntica a la del pizarrón.