El atril
Tres sitios vacíos y ningún número: antes de que se diga nada, la clase decide qué se podría preguntar.
Acerca de esta herramienta
Tres sitios vacíos en un atril, y nada más. Ningún número, ninguna frase, ningún dibujo de lo que está pasando: la historia la ponen ustedes en voz alta y el atril solo sostiene las cantidades. Al principio no se ha dicho nada, así que todavía no hay nada que responder — y esa es exactamente la primera tarea de la clase: decidir qué se podría preguntar.
A partir de ahí, cada vez que pulsan se añade una sola cosa. Primero se dibuja cómo se relacionan los tres sitios; después un número; después el otro. El atril empieza vacío y solo va recibiendo lo que ustedes le dicen, así que la clase ve el momento exacto en que la pregunta pasó a tener una única respuesta. El sitio que queda sin decir es la pregunta, y las fichas de lo que falta van apareciendo debajo, de una en una, para contarlas en voz alta.
Los mismos tres sitios se pueden relacionar de tres maneras: pasó algo, dos hacen uno, o uno tiene más que el otro. Cambien la manera y los dos números dichos siguen ahí, pero lo que falta es otro. Es el mismo material dicho de otra forma, y da otra respuesta: eso es lo que convierte el atril en una conversación y no en un ejercicio.
Aquí no hay puntos, ni reloj, ni rachas, y ninguna pregunta de la clase se corrige ni se señala como la mejor; el atril nunca compara nada con lo que dice un niño. Esta rutina está basada en la investigación, no en la evidencia: trabajar una situación sin números antes de resolverla está ampliamente descrito en la literatura, y no afirmamos ningún efecto medido. Encaja con lo que piden los planes de estudio del primer ciclo sobre sumar, restar y comparar cantidades. Todo el instrumento es gratis: las tres maneras de relacionarlos, cada cosa que les digan y contar lo que faltaba. El plan Docente añade la hoja impresa, que lleva los tres sitios tal como los acaba de ver la clase, con renglones para las preguntas que hicieron.
Cómo usarla en clase
- Elijan la manera de relacionar los tres sitios y cuál de ellos tendrá que averiguar la clase. Después cuenten en voz alta lo que está pasando, sin decir todavía ningún número.
- Pregunten con el atril vacío: «¿Qué se podría preguntar aquí?». Recojan todo lo que salga y no corrijan nada. Ese momento es la mitad de la rutina.
- Dibujen cómo se relacionan los tres y digan un número. Paren ahí y pregunten qué sabemos ya y qué no sabemos todavía. Después digan el otro número: ahora la pregunta tiene una sola respuesta.
- Cuenten juntos lo que falta, mientras las fichas van apareciendo de una en una debajo del atril. Si quieren seguir, cambien la manera de relacionarlos con esos mismos dos números y vuelvan a preguntar.
Ideas para el aula
- Rutina de tres minutos para abrir la clase: un atril vacío, tres preguntas de los niños y solo entonces el primer número.
- Con un solo número dicho, hagan la pregunta difícil: «¿qué sabemos ya, y qué no sabemos todavía?». Es el momento en que un dato se distingue de una respuesta.
- Cuenten la misma historia con las tres maneras de relacionar los tres sitios. Los dos números dichos se quedan igual y lo que falta cambia: la respuesta depende de cómo se relacionan, no solo de los números.