Los botes de diez

Un montón de fichas imposible de contar una a una: la clase las recoge de diez en diez, cada bote se cierra solo al llegar a diez y el visor se niega a adivinar.

Acerca de esta herramienta

Sobre la mesa caen muchas fichas: demasiadas para contarlas una a una, que es justo el problema. Al tocar la mesa aparece una boca redonda que recoge lo que haya debajo — nunca una cantidad fija — y lo lleva a un bote. En cada bote caben diez, y el bote se cierra solo en cuanto entra la décima ficha.

Los botes cerrados se quedan en el estante, y diez botes se encajan en una torre que vale cien. Encima de la mesa hay un visor de tres casillas que no adivina: mientras todavía pueda formarse otro diez, las unidades siguen siendo un interrogante. Cuando ya no cabe otro diez, las tres cifras se colocan a la vez.

Dos botones ponen o quitan una sola ficha. Quitar una cuando la mesa está pelada obliga a abrir un bote cerrado: sus diez fichas vuelven a la mesa y de ahí se retira una. No hay puntuación, ni cronómetro, ni respuestas buenas o malas.

Cómo usarla en clase

  • Elige cuántas fichas caen sobre la mesa y proyéctalas para toda la clase. Antes de tocar nada, pregunta cuántas parecen: nadie lo sabe, y ése es el punto de partida.
  • Un alumno toca la mesa y recoge lo que haya bajo el dedo. Al llegar a diez, el bote se cierra solo: parad ahí la primera vez.
  • Mirad el visor mientras trabajáis: las unidades siguen con interrogante mientras aún quepa otro diez. Preguntad por qué el instrumento no se atreve a decir el número todavía.
  • Cuando la mesa quede vacía, leed las tres cifras juntos. Después, con los botones, quitad una ficha y ved abrirse un bote cerrado.

Ideas para el aula

  • Recogida a ciegas: antes de empezar, cada niño escribe en su pizarra cuántas fichas cree que hay. Al final se comparan las estimaciones con las tres cifras.
  • El mismo montón, dos caminos: dos alumnos recogen la misma cantidad tocando sitios distintos de la mesa. Salen los mismos botes y la misma cifra.
  • La torre del jueves: dejad el instrumento con una cantidad grande y recoged un poco cada día hasta armar la torre de cien.